Hola amigos!

Cómo están? Espero que muy bien. Soy el Dr. Tofú de nuevo molestándolos (a pedido expreso de K-Kasumi) para compartir con ustedes las impresiones que me dejó la exposición de anime, manga y comics ExpoComics 2001.

A principios de noviembre tuve que ir a la Argentina para participar de un Congreso de Kinesiología y Traumatología, a donde iba a presentar un interesante artículo sobre mi experiencia en el rearmado de personas que sufrieron el carácter temperamental de Akane. Un día antes de salir estaba empacando mis ropas de verano para viajar (no me iba a morir de calor en Bs As como el año pasado!) y le pedí a Ryoga que fuera a la librerí a de la esquina a sacarme unas fotocopias del trabajo y que agregara un poco de leña al fuego, porque el frío apretaba. Justo en ese momento entró Akane y Ryoga, diligente, echó al fuego el informe y se fue a la librería con dos troncos de leña. Hubiera sido interesante ver cómo quedaron las copias, pero el muchacho no volvió ese día ni el siguiente (y yo que le habí a dado un billete de 10000 yenes para que hiciera cambio...). Akane, al ver que la ropa que empacaba estaba un tanto arrugada (no soy bueno doblando las prendas), se ofreció a plancharla, lo que acepté gustoso. Un ratito despué s la ropa se desvanecía en una nube de humo negro, dejándome con lo puesto.

Después de un largo viaje, por fin llegué a Buenos Aires, la capital argentina, donde se iba a realizar el Congreso. Aprovechando la situación, me puse en contacto nuevamente con mis amistades porteñas y me comentaron que, se iba a realizar una exposición de comics y que si quería ir. Recordé que el año pasado, para esa misma época, había sido Fantabaires 2000 y también recordé lo bien que la había pasado, por lo que acept é gustosamente y quedamos para encontrarnos el sábado siguiente al mediodía.

El sábado a la mañana aproveché para hacer un poco de turismo y, ya cerca del mediodía, me apuré a llegar al Centro de Exposiciones donde desde hace dos años, se celebraba Fantabaires. Al principio me extrañó no encontrar a nadie haciendo cola, aunque después llegué a la conclusión de que era bastante temprano todavía. Para mi mayor desconcierto, no había carteles indicando la realización del evento ni nada que se pareciera. Por fin acertó a pasar un grupo de gente con vistosos trajes, entre los que, para mi sorpresa, descubrí a Ryoga. Los seguí para preguntarle dónde se había metido y, de paso, pedirle la plata que me debía. Iba por darles alcance cuando oí que me llamaban desde una plaza vecina. Eran mis amigos que me habían estado esperando por casi una hora y ya estaban un poco impacientes. Les pregunté que hacían ahí y ellos me dijeron que Fantabaires no se hací a en el Centro de Exposiciones, sino en el Predio Rural de Palermo, a unas cuadras de distancia. Y que ya no se llamaba Fantabaires. Al parecer, la organización de Fantabaires 2000 habí a sido un desastre y un grupo formado por dos editoriales y dos distribuidoras locales se habían desligado y organizado otra exposición a la que llamaron ExpoComics & Anime, tomando el lugar en cuanto a convocatoria de la primera.

Y vaya si había convocatoria. A cada lado de la puerta de entrada había una zona de boleterías. De cada zona partía una cola, una hacia cada lado de la calle, y cada una se extendía hasta donde mi vista llegaba. Cuando pensaba que iba a lograr entrar recién el lunes, me indicaron que habían enviado un par de chicos a que se pusieran en la fila, por lo que podíamos reunirnos con ellos y así entrar antes de que anocheciera. Igualmente nos comimos como una hora y media de cola ya que todos habían tenido la idea de enviar sacrificados emisarios y, cada tanto, retrocedíamos en vez de avanzar por la inclusión de nuevos contingentes. \par Pero esa hora y media no fue muy sufrida, porque me dio tiempo a observar mucha gente disfrazada. Es que ese sábado había un concurso de disfraces y todos habían ido preparados para la ocasión. Había de todo, desde gente disfrazada así nomás hasta trajes superelaborados que dejaban sin aliento, personajes muy variados, aunque me hicieron notar que mucha gente había preferido ir como algú n personaje del juego de consola King Of Fighters. Como la hora del concurso se acercaba, varios organizadores empezaron a hacer entrar antes a los que iban a concursar (obviamente cobrándoles la entrada) para que este no se retrasara. Así tuvimos la oportunidad de ver desfilar a gran parte de los concursantes antes que en el concurso.

Por fin logramos llegar a las boleterías donde pagamos religiosamente nuestra entrada (N del R: no aceptaban Patacones ni Lecops) y después de terminar con todos los preparativos (sacar cámara de fotos, comprobar existencia de pelí cula, encontrar que flash no funciona [otra vez!] y esconder la billetera en un lugar que no podamos encontrar) nos dispusimos en "formación de ingreso" y entramos. Y fue como entrar a Bujolandia, ese país de la película "Quién engañó a Rogger Rabbit?". Las personas que 5 minutos antes había visto "de civil" en la fila, estaban ahora disfrazadas, y realmente era divertido caminar entre los personajes de juegos como el Counter Strike, Final Fantasy, el ya mencionado King Of Fighters (decididamente, era imposible no cruzarse con uno de estos) y muchos personajes de anime. Antes de sumergirnos en la vorágine que toda convención representa, cada uno de nosotros nos hicimos con un folleto de la expo, que además de reseñar las actividades, mostraba la disposición de los stands y los salones especiales para las actividades y, en su reverso, tenía una curiosa sección en blanco que rezaba "Autógrafos" . Demás está decir que terminamos firmándonos unos a otros los folletos (nuestro ego, agradecido ^_~).

Empezando la recorrida, un rápido vistazo al folleto me mostró que estaban muchos de los expositores que habían estado en la última Fantabaires. Pero había un par de cosas más que eran interesantes. Por ejemplo, habí a una muestra de celdas de anime y bocetos y páginas originales de historietas argentinas, como "El Eternauta" , de la cual se contaba la historia y se mostraban algunas cosas inéditas. Por otro lado, además de una sala dispuesta para proyecciones de películas durante todo el día (que estaba siempre colmada), se había habilitado una carpa donde algunas bandas tocaban temas de anime para amenizar la velada. Comidos por la curiosidad de la novedad, nos pusimos de acuerdo y nos estábamos dirigiendo a la carpa, cuando nos topamos de frente con un muñeco Playmobil pirata tamaño gigante que nos saludó respetuosamente. Cuando le preguntamos qué hacía ahí, nos contó que era el capitán de un barco pirata y que el fuerte viento del sudeste les había volado el pelo a algunos marineros, por lo que tuvieron que fondear en el puerto a fin de encontrar una juguetería para conseguir repuestos. Después de la foto de rigor para testimoniar el hecho (y que vean que no estoy loco, bué, no tanto...), llegamos a la carpa donde unas cincuenta personas escuchaban a una banda. De pronto, empezaron a sonar los acordes de "Komm Susser Tod " , la cual fue festejada y acompañada por gran parte de la concurrencia. Se ve que no éramos buenos afinando, porque cuando a continuación seguimos con "Zankoku na tenshi no thesis" (ya que andá bamos en la onda, vio?), el EVA-00 apareció arriba del escenario enloquecido. Temiendo lo peor, corrí hacia la salida de la carpa para pedir ayuda, cuando escuché una voz familiar que gritaba "Por el poder de Greyskull!" . Unos rayos cayeron cerca de la carpa y ante mis ojos apareció el poderoso y solitario He-Man, ya que Battlecat se había internado en la veterinaria para hacerse la manicura. Al aparecer fue aclamado por la multitud, y no tardaron en informarle la situación. Atraído por sus antenitas de vinilo, el Chapulín Colorado también se hizo presente, así que uniendo fuerzas los dos héroes se aventuraron al combate, que no duró mucho, ya que el EVA le agarró el gustito al ritmo de la canción (al fin y al cabo es su opening) y terminó por bailarlo sobre el escenario alentando a la multitud para que hiciera lo mismo.

Ya repuesto del susto, salí a dar una vuelta por los stands antes de que empezara el concurso de disfraces (el cual andaba un poco retrasado). La distribución era más o menos ló gica. En la planta baja estaban todos los comercios, editoriales y distribuidoras intentando colocar sus productos, y en el primer piso, entre la sala de proyecciones y el lugar donde se efectuaban los torneos de Magic y Warhammer, se había dispuesto un lugar para los fanzines y, de esa manera, que estos pudieran obtener mayor difusión.

Una cosa que me llamó la atención del sector comercial era la no uniformidad de precios. O sea, que el mismo producto podí a valer una cosa en un lugar y en el stand de al lado estar a mitad del valor, por ejemplo. En otras palabras, te cobraban lo que querían, o según la cara que te vieran (en ese caso, soy muy afortunado por no haber comprado nada!). Una sola cosa me hizo dudar mucho en comprarla: el primer tomo del manga de la saga de Hades. Pero al consultar el precio recordé que en casa tengo bocas que alimentar (la mía) y desistí.

Como por los altoparlantes se anunciaba el comienzo del concurso, me reuní con mis amigos y fuimos hacia la carpa, donde encontramos que mucha gente se nos había adelantado y era prá cticamente imposible ver la tarima por encima de la cual iban desfilando los participantes. El año pasado, la gente se había sentado en el suelo, lo que permitió que todo el mundo pudiera ver. Esta vez todo el mundo estaba parado, por lo que en la posición donde estaba, más o menos a la mitad de la carpa, no se veía nada de nada. Los más osados habían optado por treparse a las paredes de la carpa (de plástico y lona), lo que dio lugar a un pequeño derrumbe en un sector, que pasó prácticamente inadvertido y sin ningún daño importante más que algunos magullones en el honor. Incapacitado de ver y oí r algo (debido a los gritos de la gente), decidí marcharme después de un rato. Y como soy masoquista me volví a sumergir en los stands (ya más transitables) para ver qué otras cosas no podía comprar. Models kits, muñecos y llaveros de cuanto bicho/personaje/objeto se me ocurriera (salvo Lantis, que se ve no goza de buena prensa ^^' ); una caja que contení a un robot de Gundam que costaba como U$S 300 (o eran 500?) y que, por el precio, seguro que lavaba la ropa y planchaba (además de que se autoarmaba); compacts con canciones de cuna cantadas por las seiyuus de CCSakura\tab y millones de cosas más. Hasta había un rincón para los nostálgicos, donde vendían juguetes que habían hecho furor en los '80.

Después del concurso, todo el mundo volvió de la carpa y volví a ver lo que me había gustado tanto en la edición pasada. Ir y venir de disfraces, sesiones de fotos improvisadas con 25 personajes de 15 series distintas en escena. Los "Mirá el traje que se hizo ese, es impresionante!" . Los tímidos pedidos de fotos a los mejores disfraces (o a los personajes más pintorescos). En fin, la gente que es la que paga la entrada, compra el merchandising, mantiene viva la industria y no teme quedar como "raro/a" por ir disfrazada (aunque si tomamos la cantidad de gente disfrazada y no disfrazada que hubo, creo que los raros fueron los que no se disfrazaron).

Ya de noche, se produjo la inauguración de la muestra con la presentación del Batimovil de la serie de Batman de los '60 y un show de lasers. Al principio, los lasers salieron un poco bajos y más de uno se ahorró la operació n de retina, pero después levantaron un poco más la puntería y quedó bonito. Simple y bonito. La presentación del Batimóvil, el cual venía sin Adam West ni su "joven entenado" (eso suena mal, verdad?), fue más práctica. Directamente sacaron la funda que tenía encima (había estado toda la tarde enfundado en el lugar, con una soga a la manera de cerco perimetral y un guardia que miraba feo cuando uno se acercaba demasiado). De más está decir que, de nuevo, todo el mundo estaba apiñado tratando de ver algo, mientras elegían a un nene y a una nena, los sentaban en el habitáculo y les enseñaban a encender el motor. Y nada más, ya que lo bueno, si breve, dos veces bueno.

Después de un rato de vagar tratando de encontrar a los perdidos (o identificar sus cuerpos al menos), nos reunimos todos y se decidió que ya era hora de irse a buscar otros horizontes con más acción para algunos y con más lugares acolchonaditos donde tirarse a dormir para otros (como el que suscribe). Conque repitiendo las palabras de Tolkien "Una convención para reunirlos a todos y atarlos a las tinieblas de Buenos Aires, donde reinan las sombras" nos despedimos por un ratito ya que, si las circunstancias lo permiten, espero el año que viene volver a aparecerme por ahí.

 

No sufras más, que hay imágenes ^,^