Seguramente en los últimos meses te ha
de haber tocado escuchar una o dos mil veces un rumor
bastante curioso sobre Pokemon. ¿Qué es lo curioso, te
preguntas? En mi humilde opinión, lo curioso sobre este
rumor es que podría haber sido causa de risa y
ridiculización de mucha gente por parte de la gente
conocedora, si no hubiera sido porque recibió más
atención de la que debió haber recibido, y nadie hizo
nada a tiempo por evitarlo.
En otras palabras: El rumor corrió
demasiado fuerte y demasiado rápido, sin que ninguna
persona que de hecho supiera una o dos cosas sobre anime
se lanzara a desmentirlo. Y esto, como muchas cosas en
la vida, tuvo consecuencias que rayan en la tragedia.
¿Suena exagerado? Más adelante te explico a qué me
refiero con esto.
Sucede que hace ya bastante tiempo (un
año, tal vez), TvAzteca, una de las cadenas de señal
abierta a nivel nacional en México sacó al aire, en un
programa llamado "Hablemos Claro" (supuestamente, un
programa de investigación que tiene como objetivo
mostrar a la gente la verdad sobre un tema determinado),
un especial sobre el anime/manga, el satanismo, la
drogadicción infantil y algunos otros temas. ¿Qué tiene
que ver un tema con el otro? Dios sabe... Pero de alguna
manera, los pseudo investigadores de este pseudo
programa de pseudo investigación (Basta con los pseudos!
Ya no puedo ni escribir bien la palabra: pseuso pesudo,
speu--), decidieron que una cosa llevaba a la otra... y
Dios Mío.
Total que en el programa ese, un círculo
de ignorantes (en el asunto, digo), dijeron que el anime
y el manga no eran malos para los niños; nooooo: que
eran PÉSIMOS, que eran enviados por el mismísimo demonio
para corromper a la juventud, y que era una barbaridad
que nuestros pequeños estuvieran bajo la terrible
influencia de esta industria satánica. Sacaron al aire
varias doujinshi (fanart, dibujos hechos por
aficionados) hentai (pornográficos) de SailorMoon y
Dragon Ball, así como un par de ejemplares de la revista
"Conexión Manga", que a pesar de su sugestivo título,
tiene historias tan relacionadas con el manga como su
super reportaje sobre la película "Toy History 2" (que
ni tiene absolutamente nada que ver ni con el anime ni
con el manga ni se llama "Toy History", sino "Toy
Story"). Una de las portadas de la mencionada revista
era un reportaje sobre no sé qué anime, doujinshi o
manga hentai, y la otra era un reportaje sobre
Evangelion, amarillistamente titulado "Neon Genesis
Evangelion: Los humanos se rebelan contra su
creador".
|
Antes de continuar, quiero dejar
muy en claro mi posición hacia a la revista
"Conexión Manga". Me parece muy respetable la
iniciativa de sus creadores de haber querido sacar
una revista dedicada a algo que desgraciadamente
no tiene tanta difusión en nuestro país como en
algunos otros. Sin embargo me parece que algo que
estas personas olvidaron es que el simple hecho de
escribir algo para que otras personas lo lean, tal
como lo es el hecho de hablar frente a un
micrófono o pararse frente a una cámara de
televisión, implica un compromiso y una
responsabilidad muy, muy grandes. Estas personas,
por su falta de profesionalismo, disparada por la
mala suerte de haber estado en el lugar equivocado
en el momento equivocado, contribuyeron a crear un
problema que terminó extendiéndose mucho más de la
cuenta.
No sé si "Conexión Manga" se siga
editando actualmente, y no juzgo si la revista
puede o podrá en algún momento mejorar y
convertirse en una verdadera conexión al mundo del
manga, porque no es mi papel. Sin embargo, sí
deseo de todo corazón que las personas a cargo de
dicha revista tomen consciencia de la
responsabilidad que tienen en sus manos, y que se
hagan el compromiso de realizar un producto de
calidad. |
Y por fin, salió la parte que más
trascendió de este programa. Pokemon resultó ser
satánico, al grado de causar ataques epilépticos en los
niños y alterar sus patrones de conducta. Es más: el
nombre del Pokemon más conocido, Pikachu, significa
literalmente "100 veces mejor que Dios". Yo no sé por
qué razón me pareció que fui la única persona en todo
México que se quedó con una insignificante, irrelevante
y minúscula pregunta en la cabeza:
¿EN QUÉ IDIOMA?
En japonés no, déjenme les digo. Y no
porque yo lo diga, sino porque me tomé la molestia de
preguntarle, no a uno, sino a tres japoneses. Y los tres
coincidieron en que Pikachu no significa nada que tenga
nada que ver con Dios, sino algo más por los rumbos de
"Ratón brillante".
No sería de extrañarse, la verdad, que
en algún otro idioma (chino, ruso, swahili, sánscrito o
tailandés) la palabra "Pikachu" tenga un significado
medio raro. Después de todo, la sílaba "si" en un idioma
de por allá significa muerte. Estoy segura de que en el
país en el que por alguna casualidad Pikachu no sea una
palabra apta para todas las edades, el nombre se le
habrá cambiado, tal como sucedió en México con la mejor
amiga de Rini (la que conocimos como Momo), porque su
nombre en japonés era Momoko, o en Guerreras Mágicas, en
donde la especie de conejito que conocimos como Nikona
en realidad se llamaba Mokona.
En cuanto a los ataques epilépticos, es
cierto que en Japón se dio este fenómeno, pero no tuvo
nada que ver con satanismo ni con enfermedades mágicas
ni instantáneas. Los niños que sufrieron ataques eran en
su totalidad niños que tienen una variedad no muy común
de la epilepsia, llamada fotosensible, pues reacciona a
luces muy intensas. Lo único que sucedió fue que hubo en
Pokemon una escena que contenía demasiados colores
brillantes en movimiento, lo que disparó ataques
únicamente en niños que ya padecían la enfermedad
desde antes.
El programa en el cual se dijo toda esta
sarta de cosas fue transmitido, como ya mencioné, a
nivel nacional, un sábado a las doce de la noche. Uno
pensaría que en un horario tan escondido lo que se
dijera en este programa no llegaría a resonar demasiado,
pero oh, craso error. Al menos entre mis conocidos, este
programa dio mucho, mucho de que hablar. Y supongo que
eso habrá ocurrido en varias partes del país, porque
esta misma emisión fue repetida aproximadamente a las
dos semanas. Y déjenme les digo que esto no ayudó en
nada.
Menos de una semana después de la
segunda emisión, muchos niños mexicanos se pasaron un
buen rato llorando y preguntándose por qué sus juguetes,
películas, figuritas, tazos, etc., de Pokemon les habían
sido quitados, rotos, y en algunos casos, hasta quemados
en público. Hubo quemas públicas organizadas por
sacerdotes. En el estado de Yucatán, México, se prohibió
en las escuelas públicas que los niños llevaran lápices,
estuches, cuadernos, camisetas, o cualquier cosa que
tuviera algo que ver con Pokemon o Dragon Ball (hasta a
Dragon Ball metieron en el cuento). Todo esto bajo el
argumento de que nadie quería que los niños crecieran
traumados con "esas caricaturas satánicas".
Como comentario a mí misma, ¿qué es más
traumático para un niño? ¿Ver una caricatura, aburrirse
de ella a los seis meses y dejar de verla, o ver sus
juguetes favoritos quemados en público?
Todo esto, a raíz de una investigación
deficiente, de un juicio prematuro e infundado, de una
falta de responsabilidad con la verdad por parte de una
cadena tan importante como lo es TvAzteca.
Por último, me parece importante
mencionar que Pokemon en México fue transmitido por
Canal 5, parte de la cadena Televisa, la más importante
competidora de TvAzteca. Qué casualidad...
Se los dejo de tarea.
|