Misión apócrifa: La edad de Setsuna


Parte Dos (Final)


El último ataque de Setsuna me había debilitado mucho, y por ello decidí desaparecer (o desaparecerme) apenas terminé mi aventura con las dos habitantes de Lesbos (entiéndase, Haruka y Michiru), y así aprovechar para ahorrarme una buena cantidad de neoyenes (nota mental: recordar desaparecerme para ahorrar viaje de regreso). Ahora, tendría que localizar a una de las más escurridizas, rebeldes y traga-años (esto último vaya que se lo aprendió a Setsuna) de todas las sailor senshi: Sailor Saturno.

La señorita (cosa que yo dudo mucho) Hotaru Tomoe es la hija del anciano (y medio loco) director del centro de investigaciones de Neo-Tokyo, aunque por circunstancias del pasado, se halla más ligada a Haruka y Michiru, si bien últimamente no mucho, ya que a la niña le ha dado por permanecer siempre en la adolescencia, y hace una década que se salió de su casa. Porque otro de los enigmas dentro de la corte también es la edad de Hotaru-sama. Aunque es conocida la fecha de su nacimiento original, ha muerto y renacido tantas veces (las últimas, por verdaderas tonterías, en opinion del S.M. el Rey), y cambia tanto de edad (en apariencia) como de vestido, que es imposible ponerse de acuerdo (la otra vez Rei-sama usó sus poderes adivinatorios, pero lo único que sacó fue el resultado del próximo juego de beisbol entre los conejos de Neo-Tokyo y los delfines de Yokohama; evidentemente, la adivina Sailor Mars está cada día peor). La única que debería saber a ciencia cierta sería S.M. Serenity, quien la ha resucitado mediante el Cristal de Plata, pero dado que la memorización no es virtud en ella, como la cantidad veces que lo ha hecho (en una temporada tuvo que revivirla 2 veces al día, y ello vía telefónica), que ya ha perdido la cuenta (cosa que tampoco no es virtud en ella). Pero volvamos a lo que contaba...

Allá en la puerta del tiempo, me estaban dando una paliza. Entre gritos mortales (no precisamente los míos, sino los de Setsuna), patadas y golpes con esa condenada llave (evidentemente es demasiado ágil para alguien de su edad), tenía a todos los ninjas-Nachottos fuera de combate, al grado que ya sólo quedaba uno (Por eso se me ocurrió crear un Nachotto-enfermera). Y es que Setsuna se hallaba muy enojada por el incidente de hacía unos minutos; tanto, que no se enteraba que esto era sólo una distracción. Distracción, por cierto, muy dolorosa para un servidor.

Mientras, un Nachotto iba conduciendo uno de esos diminutos autos franceses que empiezan con R (no puedo decir marcas), en una de las también diminutas carreteras levantadas tiempo atrás por los romanos. El Mediterráneo seguía extendiéndose a la orilla del acantilado por donde pasaba el camino, recordando que más allá, kilómetros de agua al este, había una feliz pareja de mujeres haciendo no se qué, y aún mas allá, en una dimensión espacio-temporal, en una playita privada, una peliverde y malhumorada mujer me estaba pateando en las...costillas.
Apenas pasé Punta Vieja, me paré en el puesto de revistas de una gasolinera. Ahí se encontraba el contacto que debía informarme sobre el paradero de Tomoe-sama (aquí recomiendo que empiecen a tararear su tema musical de espías favorito), apenas estornudé (ése era el santo y seña), llegó rápidamente y de su gabardina (no entiendo por qué los espías siempre usan eso aún en lugares tan calientes) sacó una revista y me la puso en la mano.

-Monsieur Nachotto, espego que esto le "sigva". Salud-
Dijo eso, e inmediatamente se fué. Me quedé por un momento impresionado por la celeridad y profesionalismo de los europeos. Ellos sí que eran espías de verdad, aunque vaya que cobraban caro. Tranquilamente abrí la revista esperando encontrar algún microfilm o mensaje cifrado...Cuando recobré el conocimiento, me encontré sobre mi soberano estómago un ejemplar del "Hola!" (aquí sí diré marcas) donde anunciaba la fiesta de inaguración del Club "Madame Neuf", y aparecía en foto la señorita Tomoe, conocida en el "jet set" internacional como la "Princesa Japonesa de los Escándalos". Vaya, si leyera más seguido este tipo de revistas me hubiera ahorrado el viajecito a Lesbos y el pago a ese europeo bribón...

-¡Suéltame pervertido!-
- Bueno, bueno, ¡pero no pegue tan duro!-
El ninja-Nachotto salió arrojado hasta la camilla del Nachotto-enfermera.
- Pero ¡¿Cómo se te ocurre agarrarla del vestido?!-

Sailor Plutón dirigió su grito mortal sobre la camilla, la cual la esquivó de pura suerte.
- Oiga, que eso que hizo lo pena la Convención de Ginebra ¿eh?-
- Cállate, estúpido.-
- ¡¡¿Quién es el estúpido?!! Yo no fui el que le agarró la falda a esa bruja...-
- Eso no importa. Hay que hallar la manera de distraerla sin que sea a costa de nuestras...costillas. Porque así no vamos a durar mucho.-
- Sí sobre todo porque el Nachotto original está perdiendo el tiempo con sus tonterías.-
- De plano hay que ser estúpido para pagar semejante cantidad de dinero por una simple revista...-

Sailor Plutón se plantó junto a los dos Nachottos.
- ¿Ya terminaron?-
- Ahí te hablan compañero.-
- ¡Oye! ¿No vas a ayudarme?-
- No, yo soy del cuerpo médico, soy neutral y y...no me metas en tus líos.-
- ¡Ven acá, cobarde!-

El "Madame Neuf" se encontraba en lo que anteriormente había sido la sede del Museo Oceanográfico. En su fachada, el gigantesco edificio no había tenido muchos cambios, salvo la horrenda torre de cristal que le daba un estilo muy parecido al palacio de Krystal Tokyo (por lo visto el mal gusto era algo característico de las sailor senshi)...

Sailor Plutón sonrió mientras levantaba su báculo sobre la cabeza de Nachotto-ninja.
- Creo que te han dejado solo.-
- Ay, mamá...-
De repente una música conocida se oyó a lo lejos. Sailor Plutón volteó al origen de ésta y de pronto algo cayó a sus pies. Una rosa estaba clavada en la arena. Setsuna, con cierta timidez tartamudeó:
-Pe...pero si...si es...-
- Las rosas en la arena se conservan mucho más tiempo, pero hay que regarlas para que no se sequen...-
Setsuna corrió hacia la figura de tuxedo que se hallaba frente a ella. De repente recordó su lucha con aquél ninja (que seguramente se trataba de Nachotto), pero al tratar de buscarlo con la mirada, notó que se había esfumado. Al mismo tiempo, sintió que la mano de S.M., es decir, de Tuxedo Mask, recorría su cintura. Con nerviosismo, su espalda reconoció aquél pecho inquebrantable, tan deseado. Y de pronto, un cálido beso que se alojaba en su cuello...

El gorila de la entrada miró con cierto desprecio al japonés de vestimenta estrafalaria y gafas de fondo de botella...
- Disculpe, monsieur, mas no puede entrar.-
- Pero no quiero entrar al casino del Club, sólo...-
-Y aunque estuviera abierto el casino a esta hora, no lo dejaría entrar.-
-¿Y aunque le dijera que vengo a hablar con la señorita Tomoe?-
-¿Tiene cita?-
- No, pero...-
- Pero nada. Haga el favor de largarse.-
- Momento. Soy enviado especial de Krystal Tokyo, debo hablar con ella a como...-
El sonido del comunicador del guardia interrumpió la discusión.
- ¿Sí? Oh, mademoiselle Tomoe ¡qué honor! ¿Qué? ¿Nachotto? creo que es él...sí. Disculpe monsieur, ¿Es ud. Futoi Nachotto?
- Por supuesto, aquí está mi identificación...-
- Pero monsieur, si esa credencial es del kindergarten...
- Pero sirve ¿o no?
- Mademoiselle, efectivamente es él...sí, algo tonto...Por supuesto, de ningún modo. En un momento subimos...Pase por aquí monsieur...-

El pabellón de Sailor Plutón se encontraba en un área de la puerta del tiempo, a orillas de la playita privada. Y en su interior, en un amplio salón sembrado de columnas y cortinajes vaporosos, sobre una alfombra persa cubierta de conjines, un enmascarado vestido de Tuxedo meditaba. Setsuna se había metido a otra habitación para ponerse "cómoda". Luego de un largo silencio, dijo para sí en voz baja:
- ¿Por qué no se me ocurrió primero? Si desde el comienzo de esto me hubiera disfrazado de S.M., no hubiera recibido la golpiza aquélla. Já, ya sabía que ésta arpía se moría de ganas por el rey.

De pronto desde el corredor que separaba a las habitaciones, una voz conocida, aunque en tono más meloso se oyó:
- Mamoooo-chaaaan, ¿sigues ahí? Ya estooooy listaaaaa...-
-Chín, espero que no vaya a venir vistiendo uno de sus horrendo cordinados pasados de moda que tanto le gustan.-
El Nachotto-Tuxedo miró hacia el corredor, buscando la figura de Setsuna, cuyos pasos se escuchaban más cerca y al acercarce ella...
Un chorro de sangre, se regó en el mármol del piso.
-Mon Dieu ¿Se siente bien?-
-E...e...e...sí. Por favor, déme un pañuelo.-
El guardia le dió su pañuelo con sumo desagrado. Inmediatamente pensó que el invitado de la srta. Tomoe estaba loco o algo así. Apenas a unos cuantos pasos de la oficina a donde debían llegar, y el tipo ése se paraba en seco, se le salían los ojos de las órbitas e inmediatamente le desparramaba la sangre de la nariz, y ello sin motivo alguno. ¡Qué tipo más raro! Tan pronto se recuperó, el guardia se adelantó a la puerta de la oficina y tocó. El tal Nachotto lo alcanzó haciendo zancadas y murmurando cosas como: "Ay Dios, otra vez...pero qué mujer...y ahora trae unos...y unos...ayayayayay...una cámara...una cámara". La puerta finalmente se abrió y desde dentro se escuchó un: "adelante, Nachotto-kun". Y Nachotto entró.
La puerta se cerró inmediatamente tras él. En realidad, el lugar en el que se encontraba no podría considerarse como una oficina, ya que era demasiado obscura y grande para serlo, sin contar el humo que circulaba por ahí. Apenas se podía distinguir al fondo un gran silla de oficina rodeado de montañas de revistas, cosméticos, posters de actores de moda, un microcomponente con música a todo volumen y un teléfono inalámbrico (que por suerte, estaba colgado). En resumen, salvo el ambiente tan tenebroso y la silla de oficina, como el cuarto de una adolescente. Y ahí, sentada en la silla, de piernas cruzadas, estaba la dueña de todo eso. Apenas una jovencita de a lo más catorce años aparentemente, eso sí, ya que vestía un traje sastre (claro, muy moderno y de buen gusto, no como las porquerías que usa Setsuna) y estaba fumando un habano tamaño familiar (se nota que es hija adoptiva de Haruka), que por supuesto era el causante de tanto humo (no me explico porqué tanto Haruka como Hotaru, incluyendo a Minako y a Makoto, nunca han tenido problemas pulmonares).

Hotaru cruzó la pierna e hizo una una mueca.
-Vaya, creí que eras apuesto. Por lo visto la corte de Krystal Tokyo se esfuerza cada vez más por tener servidores muy...peculiares ¿Eres algo del consejero Umino?-
-Sí, somos parientes; muuuuuy lejanos,eso sí.-
-Lo suponía. Te pareces a él. Además, no es de extrañar que en un lugar tan corrupto como Krystal Tokyo existan influencias y nepotismos...-
-Creo que guardas algo de rencor a Krystal Tokyo...-
-Nada de eso. Estoy diciendo la verdad. Lo que pasa es que tú no conociste a las sailor senshi en su juventud...por el momento. Antes eran dinámicas, siempre unidas y muy audaces. Ahora la falta de lucha y acción las ha vuelto aburridasy frustradas. Mira a tu alrededor: Makoto, de ser la chava autosuficiente, fuerte y romántica, no es más que una cocinera obsesiva que nunca pudo encontrar "alguien realmente parecido al chico que le rompió el corazón; Minako, la guerrera del amor, nunca pudo ser cantante, y es tan aburrida que sólo se entretiene en errar las frases; Rei, apenas y puede decir si va a llover hoy; La dulce e inteligente Ami, si bien se recibió de médico, no ejerce y ahora se entretiene en recorrer chippendales y andar de juerga en juerga; y la Neo Reina...ella cree que por ser ya "su majestad" debe aparentar grandeza y respetabilidad, mientras que el Rey, apenas es un guiñapo rodeado de mujeres, cuya única preocupación es regar el extenso jardín de rosas para que tú te las robes...y no te hagas el inocente, porque bien sé que todo el dinero que gastaste en investigar no proviene de S.M. Endymion, sino de la transnacional Nachotto Corporation LTD., empresa líder a nivel mundial en exportación de rosas y flores. De no ser porque levantarías sospechas, bien podrías haber dejado ese trabajo tan deshonroso al que te tienen atado.
-Esteee...err...vaya, debo reconocer que eres una gran adivina...espero que no le digas al Rey de eso...podría perder la cabeza o terminar fulminado por el cristal de Plata.-
-No te preocupes, yo no me fijo en las tonterías que hagan los sirvientes...Además, eso no lo adiviné, lo leí en una revista. Olvidé que había salido en la portada del Forbes una vez.-
-Pero volviendo al tema, no creo que por eso debes considerarlas como fracasadas, no puedes exigir que una persona sea como lo fué en su juventud.-
-Es que ellas siempre vivieron ligadas a la tensión de luchar por el bienestar del planeta, y cuando lo consiguieron, una parte de ellas les fué arrebatada. Por que ellas son guerreras. Deberías haber visto a mis papás en esos tiempos, eran como de otro planeta, perfectos. Papá era muy varonil, audaz y con una fortaleza increíble. Era hermoso verla recorrer las autopistas en su moto o en su coche. Ahora se comporta como un anciano: nomás se la pasa todo el día pescando y tomando cerveza con los amigos. Cada día parece más un hombre. Y mamá ha tomado el papel de abnegada esposa. Deberías haberlos visto luchar al enemigo. Eran los más valientes y los más activos. Y lo sé porque llegaron a enfrentarme en una ocasión.
-Pero lo que dices no es cierto. Yo fuí a ver a tus "papás" y estaban muy contentas...al menos cuando los dejé, estaban muy...ocupadas.-
-Bueno, ellas tienen un espíritu independiente y al menos no cometieron el error de encerrarse en el palacio de Krystal Tokyo, como lo hicieron los otros. Yo estoy agradecida porque me llevaron con ellas, pero siempre noté que ellas tenían la sensación de que algo le faltaba, y todos los años que estuve con ellas, fue cosa de recorrer todo el mundo. Al fin se dieron por vencidas y se quedaron en una isla donde representan su comedia de "matrimonio feliz". Y es que nunca quisieron admitir que les faltaba la lucha. Yo misma lo experimenté. Durante mucho tiempo me entretuve en buscar emociones fuertes que muchas veces me hicieron perder la vida, hasta dos veces me suicidé, pero ¿qué puede hacer una, si puede ser revivida cuantas veces quiera? Ahora, sólo vivo haciendo escándalos en la Oute Socialité y comportándome como adolescente inmadura, pero esto es sólo un engaño, ya que soy lo suficientemente vieja y puedo darme cuenta que mi razón de existencia es la lucha.-
-Pero puede que en el futuro aparezcan enemigos nuevos ¿No tomas esa posibilidad?-
-Dentro de poco tendremos una invasión, pero quienes les enfrentarán seremos nosotras las del pasado, nosotras las del presente hemos cumplido nuestra misión y eso nos frustra, porque ya tenemos nuestro futuro escrito y no es muy agradable.-
-Y por ello quieres darme la información de la edad de Setsuna, para causar una lucha interna...-
- No, si voy a darte eso es porque quiero comprobar que tan corrupto resulta ser S.M. Endymion, y de paso vengarme de Plutón.-
- ¿Y qué te hizo Sailor Plutón? tengo entendido que fue tu maestro y siempre tuvo un especial cariño por tí, hasta viajaron al futuro juntas.-
- Es muy complicado, no entenderías. Por Setsuna siempre tuve una gran admiración, pero me dí cuenta que es una hipócrita, siempre aparentando lo que no es. Por ejemplo ¿sabías que ella ha sido la amante de todos los gobernantes de la Luna?-
- ¿De todos? ¿Hasta de su majestad End...?-
- Por supuesto, y él más que todos.-
- Yo creía que simplemente le gustaba y...-
- Qué inocente eres. Pero ella siempre ha mantenido la imagen de la fiel y sabia cortesana. La única que se dió cuenta de eso, fue la madre de la actual Neo Reina y por ello fue castigada (claro , un castigo secreto) a permancer aislada en la Puerta del Tiempo, y fue por eso que la leal súbdita no evitó que ocurriera esa desgracia en el Reino Lunar, ya que ella estaba perfectamente enterada de los planes de Beryl.-

Hotaru apagó su habano. Tomó algo parecido a un rollo de papel y me lo lanzó.
-Toma, esta es la edad de Setsuna.-
-¿Esto? pero si es más grueso que un rollo de papel higiénico.-
- Bueno, es que ahí está escrita la edad de Setsuna ¿Acaso creías que iba a tratarse de un simple número de 3 cifras? Setsuna es tan vieja como este sistema solar.-
-Oh, muchas gracias. Entonces tan sólo debo despedirme.-
-Creo que no.-
-¿Qué?-

 

En ese momento, Hotaru se transformó en Sailor Saturno. Yo retrocedí espantado.
-¿Que me vas a hacer?-
-No tonto, a tí no. Espera un poco y verás. Creo que tu plan de distraer a Setsuna falló...-

Una explosión convirtió la puerta del lugar en trizas. Después, apareció Setsuna arrastrando a mi réplica, vestida de tuxedo, pero con su aspecto real.-
-Lamento decirte, limpiabotas de segunda, que a mí no me engañas con tus trucos de circo.-
Sailor Saturno blandió su lanza y se rió.
-Pues parece que por el aspecto del que traes arrastrando, que llegaste a pensar que era en realidad tu amado Endimyon...-

El Nachotto estaba en shock, pero era evidente que la causa no eran los golpes, ya que estaba con una cara de idiota y diciendo mientras babeaba: "Setsuna es guaaaapaaaa, muy guaaaaapaaaaa".

Inmediatamente lo desaparecí, porque las carcajadas de Hotaru empezaban a incomodarme.
- Jajajajajajajajaja...espero que te hayas puesto anticoncep...-
- Para que lo sepas apenas llegué y se puso todo nervioso. Hasta llenó mi habitación de la sangre que le escurrió por la nariz; en unos cuantos minutos perdió la concentración y lo obligué a decirlo todo...hasta el resultado del próximo juego entre los conejos de Neo Tokyo y los delfines de Yokohama...-
-Entonces admites que te engañaron...lo tienes merecido...-
-Vengo por ese rollo y les aseguro que no saldrán vivos si no me lo dan.-

Y dicho esto nos amenazó con su llave. Saturno se puso en guardia.
-¿Acaso me amenazas, Setsuna?-
- Tómalo como una advertencia.-
-Nachotto -dijo Hotaru- lárgate de aquí inmediatamente-
- Pero Hotaru-sama, de todos modos si el rey es su amante, va a...-
- No pierdas el tiempo y vete...-
- ¿Crees que voy a dejar irlo, Saturno? Ya les advertí...Grito Mortal...-
-...Death Ribbon Revolution!!!!-

El salón voló y derrumbó gran parte del edificio. En el momento en que perdí el conocimiento era arrastrado fuera de la explosión por Sailor Saturno, y no me dí cuenta de nada. Cuando desperté, junto a mí, estaba Umino. Me ayudó a levantarme y se rió.
-Se ve que te la pasaste de juerguista en tu viaje por Europa ¿Qué crees que van a pensar de tí si vieran al limpiabotas del rey tirado en medio jardín del Palacio? ¡Hasta el rollo del baño traes contigo!-
Se inclinó y me dió el rollo que contenía las cifras de la edad de Setsuna.
-Mejor date un baño porque el rey pidió verte en cuanto llegaras. Parece ser importante.-
Mientras llegaba a la biblioteca, pensaba en todo lo que había pasado: ¿era cierto eso que dijo Hotaru? si sabía de antemano que el rey es amante de Setsuna ¿por qué darle esa información? ¿Para qué querría el rey ese dato, y sobre todo, la prueba de su edad? Cuando entré en la biblioteca, S.M. Endymion estaba sentado junto a la chimenea.-
-Bienvenido Nachotto, ¿Qué, encontraste el rollo de la edad de Setsuna?-
-Su Majestad disculpe, pero ¿Cómo sabe que vengo a entregarle un rollo?-
-Bueno, no creo que te iban a dar un simple papelito. La edad de Setsuna no ha de ser de dos cifras. Entrégamelo, por favor.-
Con cierto recelo se lo entregué.
-Bueno, eso demuestra que me eres fiel y que podré confiar en ti más adelante. Puedes retirarte. Tienes muchos zapatos que limpiar.-
- ¿No va a leer el rollo?-
- Sí, pero por seguridad te pido que te retires ¿No tienes inconveniente, verdad?-
- De ningún modo S.M., con su permiso.-

Nachotto se retiró, cerrando la puerta tras de sí. Endimyon miró de reojo el rollo que tenía en sus manos, y dijo para sí: - Conque esto estaba buscando Setsuna. Sería bueno que mirara la edad pero le prometí a Setsuna que me desharía cuanto antes de esto...Además, si supiera su verdadera edad, no se me haría muy agradable seguir con ella y resulta que...-
Arrojó el rollo al fuego y luego, babeando y con ademán morboso, dijo:
-Setsuna es guaaaaaaapaaaaa, muuuuuy guuuuaaaapaaaaa...-

-¡Nachotto-kun, no es bueno espiar al rey cuando está ocupado!-
-Oh, disculpe, Artemis-sama. Me siento...muy apenado. Creí que el rey necesitaba algo porque hizo un riudo extraño.-
-Deje de decir tonterías, y agradezca que no le digo a S.M. su falta, porque sé que le tiene aprecio. Vaya a su trabajo.-
-S-sí Artemis-sama.-
Nachotto se fué corriendo y de repente encontró una figura conocida: era Sailor Saturno, aunque en espíritu, ya que estaba translúcida.
Inmediatamente hice una reverencia.
-Ohayou, Tomoe-sama. Creo que usted no ganó la batalla.
Hotaru sonrió.
-Bueno, es que hace mucho que no peleo y Setsuna estuvo "calentando" contigo...-
-Tenías razón en lo que dijiste, S.M. el rey caba de quemar el rollo.-
-Lástima. Ahí va la única prueba de la edad de Setsuna.-
-¿Quiere decir que no hay ni una copia ni otra manera de comprobarla?-
-¿Acaso crees que me iba a tardar tanto en hacer una copia?-
- Bueno, entonces no se preocupe. Resulta que antes de ir con S.M. fuí al baño y tomé el papel del sanitario y ése fué el que le dí a S.M.-
Le mostré el rollo verdadero y Hotaru se rió. -Con razón cuando fuí a ver a la Neo Reina estaba como desesperada buscando el rollo...-
Y apenas dijo eso, cuando apareció S.M. Serenity, con el vestido a medio poner y arrebatándome el rollo de las manos.-
-Oh, gracias Nachotto. Lo necesito urgentemente...-
-Pero su majestad, ese rollo no...-
E inmediatamente Artemis vio pasar a la Neo Reina Serenity siendo perseguida por el lustrabotas y lo que parecía ser el fantasma de Sailor Saturno, gritando incoherencias acerca de un papel de baño. Tomando esto como una visión extraña a causa de su ayuno(es que Luna lo había dejado sin cenar al enterarse del nacimiento ciertos gatitos con luna en la frente), entró en la biblioteca.
-Su Majestad...-
-Dime, Artemis...-
-Su Señoría Sailor Plutón le reclama en la puerta del tiempo. Dice que acaba de decubrir quién es el que se roba las rosas del jardín de S.M.-
-Bien, retírate. Al fin sabré quién es ese desgraciado...y juro que pagará cara su osadía.-

Y apenas Artemis se retiró, añadió:
-Setsuna...je, je, je...creo que llevaré una cámara....-

Fin

1