"El cartero toca dos veces"
Un Fan Fiction de Rurouni Kenshin

Por: Sailor Sun & Sailor Phoenix


Capítulo 4. Reacción en cadena

Después de un delicioso baño en agua caliente, Kaoru entró a su habitación para arreglarse. Para esta ocasión había comprado un hermoso kimono color verde con motivos de pétalos de cerezo color rosado, a lo cual se añadía un obi color amarillo claro que hacía juego con la cinta del cabello, aunque pensaba " No se para qué me molesto en arreglarme si el tonto de Kenshin no se da cuenta" y suavemente murmuró "Kenshin...". Bajó la mirada, la cual centró su atención en un sobre blanco que estaba en el suelo. Con una mirada curiosa levantó el sobre notando que no había ninguna escritura en él. Sintiéndose aún más intrigada lo abrió, sacando una carta que rápidamente empezó a leer. Sus mejillas se sonrojaban a la vez que su corazón latía con mucha rapidez, y hubiera gritado de alegría de no ser porque Yahiko y Misao se hubieran dado cuenta. Sólo repetía "Lo sabía, lo sabía!!!"



Si Sanosuke hubiera tenido algo que romper a mano, lo habría hecho polvo, pero viviendo en la pobreza, no podía costearse ese lujo.
Sanosuke: Lo odio, maldito perro del gobierno!! Es tan corrupto como el gobierno Meiji, cómo se atreve!!! Te odio, cara de lobo, TE ODIOOOOO!!!!!!


Eran las 4:30 de la tarde cuando Kenshin y Aoshi regresaron con unos dulces que habían comprado en el pueblo para la fiesta. Misao, Kaoru ya estaban listas con sus lindos kimonos (Sí, Misao vestía un kimono color azul y obi celeste). Al sentir el ruido de la puerta, Kaoru salió presurosa al encuentro y se sintió decepcionada al ver que sólo traían dulces ¿¿¿???
Kenshin: Kaoru, que linda te ves en ese kimono, no lo crees Aoshi?

Un Aoshi sonrojado balbuceó un "Sí". Al ver a Misao con un kimono Kenshin exclamó:

Kenshin: Misao, tú también estas muy linda!

Misao, algo sonrojada (pues no estaba acostumbrada a usar kimono) le agradeció el cumplido.

Misao: Gracias, y usted que opina señor Aoshi (en su mente: Ahhhh!!!, se lo dije , no lo puedo creer, no me conteste por favor!!!)
Aoshi: Pienso que el azul te va muy bien, es mi color favorito.
Misao: Gra-gra...cias señor Aoshi!
Yahiko: Aoshi, Kenshin; sus baños están listos.
Aoshi/Kenshin: Gracias Yahiko.

Ambos jóvenes se retiraron para arreglarse para la fiesta. Ya eran las 5:00 cuando llegó el maestro Hiko, con una botella de sake ya empezada. Misao aun soñaba con "el azul es mi color favorito" cuando sintió una profunda voz masculina a su espalda diciendo:

Hiko: Qué graciosa te vez en un kimono, pequeña!

De repente Misao regresó a la realidad y dejó de soñar despierta. Sintió como si le hubieran arrojado agua fría sobre la cabeza.

Misao: Seijuro, por favor, no podías decir algo como un cumplido?
Hiko: Ése era un cumplido!

Lo dijo sonriendo de una forma tan pícara que Misao se sonrojó y no se atrevió a discutirle más. Pocos minutos después llegaron los repartidores del Akabeko con la cena. Misao y Kaoru se encargaron de llevar la comida al dojo, advirtiéndole a Hiko que no se atreviera a comer nada antes de la fiesta. Mientras Kaoru se encargaba de acomodar las bandejas de comida, Misao preparaba secretamente un hermoso "arreglo floral" ante la mirada impresionada de Yahiko, elegantemente vestido de color blanco.
Yahiko: Dónde aprendiste a hacer eso?
Misao: En el Aoiya.
Yahiko: No puedo esperar para ver la cara de Megumi. Me pregunto cuándo llegará Sanosuke.

En eso se escuchó un "Hola". Era Hajime Saito, quien preguntó dónde estaba la chica comadreja, al no reconocer a Misao en su famoso kimono.

Misao: Ahhh, deja de llamarme así!!

Mientras Saito y ella discutían sobre su apodo, en otra habitación Aoshi, quien ya había terminado de arreglarse, leía una historia publicada en el periódico local. Una tenue brisa movía su hermoso cabello negro, el cual ocultaba sus ojos azules, aun más hermosos. No se había percatado que esa misma brisa había tirado "cierto sobre blanco", que se encontraba en la esquina de su cuarto. Una vez terminada la lectura exclamó "ya no publican más que basura en estos periódicos"



Por las calles de Tokyo caminaba un muchacho sumido en sus pensamientos, que a cada 5 minutos únicamente decía " LO ODIOO!!". A diferencia de otras veces, y gracias a un préstamo de Katsu, vestía un elegante traje color marrón. Esta vez no necesitaba del kanji "malo", pues tenía una cara de pocos amigos. Solamente recordaba lo que decía la carta que leyó:
"Amada mía:
Sólo unas breves líneas para decirte que te extraño y que el no poder estar contigo, lo único que hace es que cada día te ame más. Espero verte pronto.
H. Saito"

Sanosuke: LO ODIOOOO!!!! Pero tengo que controlarme. Hoy terminaremos nuestra pelea! Ya verás cara de lobo!!!
Y mientras decía esto un inocente árbol fue víctima del Futae No Kiwami.



Cuando Sanosuke llegó al dojo ya estaba más calmado, pero sus sentidos se agudizaron al ver a Saito, quien vestía de color verde oliva. También se encontraban en la entrada Aoshi (vestido de color azul marino-- ahhhh! ^_~), Kenshin (vestido de color púrpura) y el maestro Hiko, quien vestía de color negro y además su elegante capa (ahhhhh! ^_~)

Sanosuke: Buenas noches. ¿Estás listo para nuestro enfrentamiento después de comer, Saito?
Saito: Y no te da pena que se estropee tu traje nuevo, estúpido chiquillo?
Sanosuke: Eso no es problema, siempre y cuando pueda romperte la cara, lobo!
Kenshin: Sano, Saito, cálmense por favor.
Megumi: Déjalos Kenshin, ambos son unos chiquillos y no saben hacer otra cosa más que pelear.

Todos se voltearon para ver a una hermosa Megumi, muy elegante en su kimono rosado con un obi blanco con diseño de pétalos de cerezo. Todos los presentes no pudieron evitar sonrojarse, incluso el experimentado Hiko. Sanosuke rompió el silencio diciendo:
Sanosuke: Megumi, te ves expectacularmente hermosa esta noche.
Megumi: Gracias Sanosuke. Te pareció entretenida la lectura?
Sanosuke: Más de lo que pensé.

Megumi estaba sorprendida. Era la primera vez que Sanosuke le decía un cumplido tan hermoso. De hecho era la primera vez que le decía un cumplido. Además le impactó verlo tan elegantemente vestido, y sin su banda en la cabeza, pudo apreciar sus hermosas cejas.
Kaoru: Ya pueden ir entrando. Sanosuke, puedes ayudarme por favor?

Kaoru le pidió que buscara un poco de agua, y ya venía de regreso con el balde, cuando se encontró con Yahiko, quien traía un arreglo de flores en las manos. Mientras esto ocurría, Misao no podía resistir más el suspenso y decidió hablar con Aoshi.

Misao: Estuvo leyendo hoy en la tarde señor Aoshi?
Aoshi: Sí, sólo unos papeles.
Misao: Y...no tiene nada que decirme?
Aoshi: Quieres saber mi opinión?
Misao: Sí.
Aoshi: Nunca había leído algo tan...sin sentido en toda mi vida.
Misao: ¿¿Si-sin sentido??

Misao sintió como su cuerpo se estremecía por la dura crítica de la "lectura" de Aoshi. Sus labios temblaban y estuvo a punto de llorar pero como miembro del Oniwabanshu se controló para no dejarle ver su tristeza.

Aoshi: ...y eso es todo. Oh, pero qué te pasa Misao?
Misao: No, nada...yo...yo tengo que ir a ayudar a Kaoru.

El perspicaz Aoshi se dio cuenta de que Misao estaba llorando, lo cual lo perturbó mucho y fue tras ella.



Yahiko: Podrías llevar estas flores al dojo? Di que es el arreglo de la mesa para la fiesta. (le entregó las flores y salió corriendo)
Sanosuke: Oye, pero espera!

Al lado de Sanosuke pasó Misao, quien corrió rápidamente en la misma dirección de Yahiko. Un momento después llegó Aoshi.
Aoshi: Oye Sanosuke, has visto a Misao?
Sanosuke: Sí, pasó por aquí hace un momento. Oh, Aoshi, por favor, lleva estas flores al dojo y di que son para el arreglo de la mesa.
Aoshi: Pero a quien se las doy?
Sanosuke: Bueno, no se...llévaselas a Kaoru, es quien está organizando todo.

Aoshi pensó que después podría hablar con Misao cuando se hubiera calmado un poco. Se dirigió hacia donde estaba Kaoru. Ella sintió una voz masculina que le decía "aquí están las flores para el arreglo de la mesa". Con mucha emoción se volteó y su sorpresa fue grande al ver que Aoshi la miraba fijamente y en sus manos tenía un arreglo de flores.



Misao sollozaba desconsoladamente, mientras Yahiko le decía:
Yahiko: Lo siento mucho Misao, pero debes tranquilizarte o los demás se darán cuenta.
Misao: Pero necesito desahogarme Yahiko...
Yahiko: Después puedes hablar con Kaoru, esto es más de mujeres. Pero ahora debemos entrar porque la fiesta va a empezar.



El salón estaba hermosamente decorado. Todos ocuparon sus puestos alrededor de una mesa redonda. De derecha a izquierda, estaban sentados así:
Hiko Seijuro, quien sentía una leve tensión en el ambiente; un alegre y despreocupado Kenshin; Kaoru, quien aún no se reponía de su sorpresa y no hacía más que mirar el arreglo de flores y al compañero que tenía a su izquierda: Aoshi, que estaba preocupado por la expresión de la cara de Misao; Yahiko, quien a petición de Misao (aunque usted no lo crea) cambió de lugar con ella; Misao, quien, aunque algo repuesta, no levantaba la mirada del piso, y cuando lo hacía trataba de evitar mirar a su derecha; a su izquierda estaba Sanosuke, quien había asegurado un puesto al lado de Megumi, que estaba a su izquierda; y por último Saito, quien se percató de que Sanosuke lo miraba intensamente, por lo que pensó "Debe tener muchas ganas de pelear este chiquillo estúpido". De esta forma se cerraba el círculo, y así empezó la cena.



FIN DEL CAPITULO 4

Próximamente el capítulo 5: "Cuentas Pendientes"